Mientras dure mayo Córdoba será la capital de la primavera.
Lo es cada año cuando los naranjos estallan en flor, el Guadalquivir baja caudaloso y hay necesidad de echarse a la calle y pasear.
Explota con elegancia de jardín y se instala en las cruces de sus placetas, en las macetas florecidas de sus patios, en el bullicio de su feria, en la garganta de sus cantaores y en el rasgueo de su guitarra.
Mayo es el mes que Córdoba elige para dividir el año en dos. Atrás queda el invierno y comienzan a partir de ahora los días calurosos y soleados.
Días en los que los vecinos y foráneos buscan las sombras alrededor de la Mezquita y de las calles umbrías de la Ajerquía.
Ajerquía, barrio popular en el que abren sus puertas iglesias tardo góticas, construidas sobre oratorios musulmanes tras la conquista de la ciudad por el rey Fernando III, en el primer tercio del siglo XIII.
Tarifa celebra con una recreación histórica el bicentenario de su resistencia a los franceses.
De sobra es conocida la defensa de la ciudad de Tarifa realizada por Alonso Pérez de Guzmán, conocido como Guzmán el Bueno, ante las tropas musulmanas en el año 1295.
Pero lo que muchos no saben es que la ciudad más meridional de la península volvió a estar sitiada 517 años después, en este caso por tropas francesas y en esta ocasión también con resultado victorioso.
Para conmemorar aquella gesta, de la que se cumplen doscientos años, Tarifa organiza del 18 al 20 de mayo una recreación histórica con clara vocación internacional.
Un total de 175 figurantes recrearán las tropas francesas, los soldados tarifeños y sus aliados británicos.
La recreación histórica de Tarifa se convierte así en una de las más ambiciosas de cuantas se celebran en España relacionadas con la Guerra de Independencia.