Gor ha conocido asentamientos humanos desde el hombre del Neandertal como atestiguan los numerosos yacimientos arqueológicos que han sido explotados.
Yacimientos que abarcan desde esa etapa hasta la musulmana, pasando por el Neolítico, los íberos, el Imperio Romano y los bizantinos.
El yacimiento arqueológico más importante es el conocido como Las Angosturas, donde aparecieron restos de civilizaciones de hace miles de años.
El pueblo y sus anejos, Las Juntas, Cenascuras y Las Viñas, forman una estampa única que deleitará a los visitantes.
En el casco urbano podemos visitar Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, construida sobre una antigua mezquita en el siglo XVI.
Merecen también una visita los antiguos lavaderos públicos, ubicados en la Fuente de los Siete Caños y los restos de un castillo que mandaron construir los Duques de Gor y que hoy alberga su plaza de toros.
Gor conserva la tradición de tauromaquia más antigua de todo el país, según los documentos que han aparecido. Por eso, los encierros y las novilladas durante sus fiestas son muy conocidos.
Mágina es la ciudad imaginada en las novelas del escritor Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Pero, en realidad, Mágina es Úbeda (Jaén), la ciudad en la que nació en 1956.
Una vez el escritor dijo: «Desde el sur, Úbeda, la ciudad que hay en los mapas, se parece más que desde ninguna otra perspectiva a otra ciudad inventada por mi a la que llamé Mágina».
En realidad, de imaginaria aquella ciudad sólo tenía el nombre. En todo, Mágina era un trasunto de Úbeda.
El autor de “El jinete polaco” sólo tuvo que mirar hacia el sur y tropezar con las montañas azuladas que se encrespan sobre el Valle del Guadalquivir para poner nombre a los escenarios por los que andan sus sueños, su memoria, su niñez y adolescencia.
Antonio Muñoz Molina nació en 1956 en el barrio de San Lorenzo. En este barrio anida buena parte de la trama de “El jinete polaco” y, unos años después, de la novela “El viento de la luna”.
Frente a la casa familiar está la Casa de las Torres, el primer gran palacio plateresco que Úbeda construyó como preámbulo a sus años dorados y renacentistas.
De ser cierta esa vieja frase de que la patria del hombre es su infancia, ya sabemos de qué color es la bandera del escritor Muñoz Molina.
El sol en Cádiz lo es todo. Ilumina la ciudad, calienta sus playas y orienta a los navegantes que a ella se dirigen.
La fiesta de reminiscencias místicas conocida como la 'Quema de los Juanillos' marca en Cádiz la llegada del verano.
Dice la tradición que el objetivo es darle más fuerza al sol, que a partir del 24 de junio empieza a perder intensidad haciendo los días más cortos y las noches más largas.
Por eso el verano en Cádiz comienza la noche del 23 de junio. Es la víspera de San Juan, una noche especialmente mágica llena de tradiciones que con hogueras iluminan toda la ciudad y que, año tras año, atrae a personas de todo el país.
La fiesta comienza la tarde del día anterior, la del 23. Las hogueras son realizadas con muñecos que las diferentes asociaciones de vecinos de la ciudad colocan en las calles.
Estos muñecos simbolizan, en su mayoría, personajes famosos o hechos importantes del último año, tanto a nivel local como nacional.
Los ciudadanos y visitantes arrojan todo tipo de objeto a las hogueras con el deseo de hacer desaparecer los malos espíritus y recuerdos.